Muere el sol en los montes.
Las fotografías fueron tomadas en 2011, en un funeral en San Jerónimo Tlacochahuaya, Oaxaca. Quedaron escaneadas e intactas durante años. No sabíamos cómo presentarlas, ni si hacerlo, hasta que la necesidad de bordar un hilo de memoria desde Alemania hasta de donde venimos les dio su forma.
La obra empieza en la quietud de los preparativos: sillas vacías, tazones, piezas de pan, presencia en la ausencia. Después llega la gente, la procesión, el pueblo entero acompañando. Dos piezas bordadas llevan un retrato y un paisaje de la sierra con patrones de los Valles Centrales, y sus hilos caen hacia un modelo topográfico de la región, enrollándose en el punto donde la casa sigue en pie. El título es la primera línea de "Dios nunca muere," el vals que la banda del pueblo tocó para guiar la procesión hasta su última parada.
Exhibida en GEH8, Dresde, del 10 de abril al 15 de mayo de 2026.